La vida desde la muerte. Fábula corta para tu vida.

Preludio

Os quiero un montón, aunque ahora ya no os vea todos los días, aunque ahora no despierte los sábados entre vosotros, aunque no me lleves en el porta-equipajes de la bici, llueva o nieve, todos los viernes por la tarde, aunque no ponga la cara y la beses sin cesar, aunque no haya tenido tiempo para conocerte como merecías, aunque no formaras parte de mi vida hasta bien avanzada la mía. En todo caso: hasta pronto.

La vida.

Todas las mañanas nos encontrábamos en el mismo banco, del mismo parque y la misma hora. Las diez en punto era nuestra hora, sin nada concreto de lo que hablar, aunque siempre resultaba especial.

–   Buenos días, ¿qué tal?

–   Fatal. Esta vida es una mierda

–   ¿Esta vida, qué vida?

–   La vida, la de todos, la que nos ha tocado vivir. A veces pienso en que sería mejor estar muerto.

–   Perdona, pero ¿mi vida es una mierda?

–   No sé, tú sabrás. El caso es que la mía sí…

–   Vamos, que tú vida es una mierda, no la vida…

–   ¡Lo mismo da!

–   No, no, no, perdona, pero no da igual. Si la vida fuera una mierda, si fuera cosa de la vida, yo también lo viviría de esa manera, y sin embargo…

–   Vale, vale, pues mi vida es una mierda. A veces pienso que estaría mucho mejor muerto…

–   Ya. En todo caso, hoy estoy un poco profundo, si me lo permites me gustaría contarte un relato real, lo dejó escrito mi abuela, lo redactó durante meses, antes de morir. Bueno, en realidad son tres pequeños textos y no los relató mi abuela, lo hice yo, pero bien podría haberlo hecho ella, o eso me gusta pensar a mí: que ella habría podido escribir esto si hubiera tenido ocasión de hacerlo.

–   Ya veo, ya. Cuenta anda…

I

No entiendo porque tiene que ser ahora y no hace 8 años, dado que ya entonces comencé a no desear estar aquí para poder ir allá donde quiera que esté él.

Nunca antes había deseado con tanta intensidad algo como deseé en aquel momento morir y dejar de existir en este mundo que, siendo verdad que me ha dejado momentos maravillosos, en aquel otro momento me robaba la parte fundamental de mi vida. Una vez que mis hijos han encontrado su sitio, sus parejas, sus hijos y su otra familia, su nuevo hogar. ¿Qué narices pinto yo aquí?

A mí ya me quedaba la tranquilidad de dejar esta parte con todo en su sitio.

En estos 8 años he sufrido más que otra cosa, a pesar de la maravillosa familia de la que he podido disfrutar a lo largo de mi vida, no encontraba fuerzas para seguir, y sin embargo tiene que ser ahora, justo ahora. Y ahora que llega no sé si quiero, si estoy preparada o realmente lo he querido durante todo este tiempo. No, ahora no sé si quiero morir.

II

Estoy lista desde hace mucho.

No tengo miedo a irme, rodeada de mis seres queridos sé que ha llegado el momento y no veo motivo para esperar más. ¿Por qué no sucede ya? no tengo fuerzas para afrontar más operaciones, no tengo cuerpo para resistir más dolor y sufrimiento.

No entiendo porque no puedo decidir cuándo y cómo.

No soporto ver el sufrimiento de los que me rodean, anclados al pasado por el lastre de la culpa de una decisión que no les hará falta tomar, dado que está tomada, y temerosos de un futuro que les coloca en primera línea y aumenta la percepción de cercanía de su final, o lo que sea que viene después.

No, ya no. Este mundo ya no es para mí.

Llevo sin vivir más de dos años, atada a una silla, o una cama, que igual da.

Dos años sin ser, sin vivir, sin moverme, sin poder hacer, casi sin poder decidir: bien por miedo, bien por temor. Dos putos años sentada viendo como pasa la vida de los demás alrededor de la mía sin que pueda hacer nada.

III

No quiero irme ahora.

No entiendo porque tiene que ser justo ahora. Tengo miedo, no sé que viene después, no sé donde voy, si es que voy a algún sitio, no sé que va a ser de mis hijos, nietos.

Años deseando partir y ahora que sé que ha llegado el momento el pánico me aferra a este mundo, a esta cama o a esta silla que tanto odio. El miedo me hace preferir el dolor antes que lo desconocido.

No sé si ahora creo en dioses, ni si quiero creer, pero le pido que me ayude, que les ayude y que todo vaya bien, aunque no sé exactamente que significa o implica ese ir bien por el que suplico a no sé quien.

Nadie puede ayudarme en este momento.

Sé que el final está aquí, sé que no hay nada que hacer y sé que esta parte se acabó. Buscaré la poca fuerza que me queda para atenderla con dignidad.

La muerte.

Nos quedamos en silencio unos minutos

–   Vaya… debe ser duro ver la muerte tan cerca. Sabes que la tienes a tu lado y que muy pronto dejarás a los que quieres para ir a no sabemos bien donde… Pasar de desearla, o creer que la deseas, de verdad, a temerla. Y no por la muerte en sí, sino por lo que dejas, por la incertidumbre… y en medio el equilibrio, el reconocimiento del temor… me Asusta.

–   Sí. ¿Sabes? A mí me ayuda a poner en valor la vida. Tomar conciencia de la muerte me ayuda a colocar y valorar con más precisión lo que ocurre en mi vida.

–   Entiendo… ¡mira qué eres! Me lo has contado para que yo…

–   No, no. Te lo he contado porque a mí me pasa, a mi me ayuda.

–   Sí, claro, al final la vida no es sino el camino a la muerte. O mejor dicho, no habría vida sin muerte. En la propia definición de vida aparece la idea de muerte.

–   Yo también pienso de esa manera. Pero entonces a ti qué te parece que es la vida, o mejor dicho ¿qué crees que es tú vida? Y siendo tú vida ¿De quién es?

–   No lo sé – dijo mientras sonreía lleno de vida – Creo que la vida es justo lo contrario a la muerte, a mí es la mejor definición que se me ocurre.

–   Bueno, pues entonces tendremos que tener claro que es la muerte y así…

–   ¡Pues eso, lo contrario a la vida! – Y volvió a sonreir con más fuerza, contagiando su sonrisa en mi alma –

–   Llevas toda la razón. ¡Qué obsesión con querer definirlo todo siempre! Hay cosas que no necesitan ser definidas…

–   Y otras muchas que no pueden serlo…

–   Sí, y todas las definidas lo son de manera diferente según quien lo haga…

–   Sí, como la libertad…

–   Uy, a propósito de la libertad, y de la muerte que parece que hoy ocupa nuestro tema de conversación, hace tiempo leí algo sobre ello. Me gustaría contártelo y luego hablar de ello contigo.

–   Claro, adelante…

Hoy, Creo y te siento aún más libre, LIBRE en mayúsculas.

El tiempo ahora no importa, ya no puede condenarte ni mantenerte anclado a ninguna obligación o limitación. Ya no te dicta órdenes en forma de incertidumbres, preocupaciones, horarios, cosas que hacer o no hacer antes o después de otras.

Ahora tienes todo el tiempo para ti, para los tuyos y para SER parte de todo lo que te rodea y siempre deseaste ser. Los relojes, de muñeca, de pared o de sociedad, han desaparecido de tu vida para dar paso a la eternidad que se abre ante ti y que te permite disponer, al fin, de ti sin la imposición física del momento, del ahora, del antes o del después.

Ahora: siempre es y será ahora. Nunca más habrá miedo a no tener tiempo, desaprovechar el tiempo o no llegar a tiempo, dado que éste ahora no controla tu vida. Ahora tú eres el tiempo.

Has abandonado tu cuerpo físico, ya no habrá más limitaciones para tus movimientos, no más roturas o imposibilidades para ir o venir, no más miedos a caerse o no llegar. La fuerza no volveré a ser una cadena que no te deje avanzar, la gravedad es ahora tu mejor aliada.

Tú eres ahora gravedad, viento, lluvia, tierra, electricidad, sol. Ahora eres TODO, pues en todo estás, libre al fin de un cuerpo débil, cansado y afectado. Eres amor, ternura, alegría, cariño, ánimo, esperanza, fuerza, apoyo.

Ahora que parece que te has ido es cuando más sentimos que estás, de manera diferente, pero más cercana y real incluso. Estás en todos y cada uno de los momentos, tareas, sueños, llantos y sonrisas. Estás en toda nuestra vida, porque ahora, más aún que antes, eres parte de nosotros, nuestros recuerdos, nuestro presente y nuestro futuro.

Ahora, siempre ahora, puedes ser, sin adjetivos, sin miedos, sin limitaciones o dudas. Ahora puedes de verdad estar con todos y cada unos de los seres que amas y amarás, sin condiciones temporales o físicas.

La vida desde la muerte.

–   No sé que decir… es tan… ¡maravilloso a la vez que terrible!. Esperar a morir para ser libre…

–   En mi opinión es justo lo contrario. Según yo lo veo no hay que esperar a morir para SER, ni se dejas de SER cuando se muere. Es una consecuencia lógica. Y estoy de acuerdo contigo en que no debemos esperar a morir para ser libres. Siempre podemos elegir, en lo más profundo de nosotros, siempre…

–   ¿Siempre? – Sonrió, al saberse usando una de las preguntas que tanto me escuchaba a mi-

–   Pienso que sí. Siempre podemos elegir. Pienso que si podemos elegir somos libres, al menos libres de elegir la manera de enfrentarnos a la vida, esa vida de la que tanto te quejabas hace apenas una hora…

–   ¡¿Una hora?!

–   Sí…

–   Tengo que irme…

–   ¿tienes?…

–   Ya estamos… vale, decido irme…

–   Hasta mañana entonces.

–   Hasta mañana. Aunque ¿sabes? Yo siempre me he considerado un ser libre, sin saber explicarlo, en lo más profundo de mi ser percibía mi libertad, algo parecido a esto que hemos hablado hoy. Mañana nos vemos.

Aún me quede un rato sentado en silencio en aquel banco de todos los días, pensando acerca del continuo entre la vida y la muerte y la idea de libertad. Después caminé despacio y sonriendo hasta mi casa, ahora vacía. Nada era igual desde la muerte de Marta.

Colorario

Cada uno define y dota de significado su vida y su muerte, y según el contenido de una así será el de la otra, pues están unidas y forman parte de una misma cosa. Y puede que por eso mismo cada unx vive de manera diferente.

Por este mismo motivo, ser consciente de la certeza de la muerte coloca y ordena las diversas experiencias de la vida en el lugar que le corresponden, porque parece que el final será el mismo, siendo diferente.

Por esto mismo, más me vale vivir el único momento que existe, este presente, y usarlo para construir el futuro que quiero, aprendiendo del pasado que ya no puedo cambiar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s