Ganar, perder o todo lo contrario

win-win-300x285Corre por nuestra mente la creencia de que para que uno gane el otro tiene que perder. Hemos aprendido, desde bien pequeños, que en cualquier conflicto, discusión, debate o problema, para que uno gane es necesario, a veces incluso suficiente, que la otra parte pierda. Esto es así, tan evidente, que ni nos planteamos otras posibilidades: si elijo jugar un partido de tenis, alguien ganará y alguien perderá, porque en este deporte el empate no está admitido como resultado posible. (aunque siempre puedo decidir no jugar, o jugar para aprender y divertirme). En otros deportes, el empate si que entra como posibilidad, aunque con connotaciones no muy positivas normalmente (a excepción de aquellas situaciones en las que me sirve para ganar).

Sin embargo, esta posición de si uno gana el otro pierde no la aplicamos sólo en el ámbito deportivo. En realidad, nos la llevamos a prácticamente todas las parcelas de nuestra vida, por no decir todas. Y no hablo, únicamente, de negocios, compras y ventas o conflictos internacionales. No, me refiero a la educación de tus hijos, a la reunión con tus vecinos, a la compra de tu coche o a la discusión con tu pareja. Hay vida más allá del si uno gana el otro pierde. ¿o no?. O yo o tú, no es la única opción, es posible incluir el nosotros en todo esto.

Veamos, podemos colocarnos en diferentes posiciones ante cualquier relación, conflicto, problema o discusión, grupal o individual:

– Gano-pierdo: La más extendida. Tiendo a considerar que para poder ganar, otro tiene que perder. Me lleva a la competencia y al “todo vale” con tal de alcanzar mis objetivos. Ya sabes, el que te intenta engañar, el que sólo piensa en él y el que hace lo que sea para salirse con la suya. La mayoría de nosotros hemos adoptado esta posición alguna (muchas, puede que la mayoría) vez en nuestra vida. El sistema educativo tradicional gira en torno a esta posición. Nuestro sistema socio-cultural se organiza en torno a esta idea.

– Pierdo-gano: También muy extendida, sobre todo en relaciones de pareja, donde para mantener el equilibrio pierdo para que el otro gane y no aparezcan conflictos. Sí, ese o esa a la que le da todo un poco igual, accede a casi cualquier cosa para evitar conflictos: No abre la boca por no molestar y siempre esta todo bien para no generar problemas (que después, más pronto que tarde, probablemente aparecerán en formas más agresivas)

– Pierdo-pierdo: La más contradictoria y paradójica de todas: si yo pierdo, tú también. Algo así como no me importa perder con tal de que tú también pierdas. Aquel que le fastidia tanto no ganar que hace lo posible para que tú pierdas, aunque él también tenga que perder para ello. Puede que sea la más peligrosa de las posturas, dado que disfruta más viendo como pierde el otro que ganando él. Es la posición más destructiva. Créeme, te los encontrarás antes o después. Huye, sal corriendo, es perder el tiempo (cómo mínimo). 

– Ganar – indiferente: Me ocupo única y exclusivamente de ganar, sin importarme lo más mínimo lo que suceda con la otra parte. No es que quiera que pierda, ni tampoco que gane, simplemente yo quiero ganar pase lo que pase en al otro lado de la relación.

– Ganar – ganar: aquellos que entienden las relaciones, conflictos o problemas como una oportunidad para ganar todas las partes implicadas, dado que entienden que es la mejor manera de que se mantenga la relación y se repitan las ganancias. Nos referiremos a esta postura como la postura “inteligente”. Ganar-ganar no significa que yo gana, y de rebote, la otra parte también. Ganar-ganar significa que yo y/o mi grupo, afrontamos el proceso con la intención de que todas las partes ganen.

Claro, ahora lo vemos: ganar – ganar es la mejor opción posible. Pues no siempre, a veces es necesario competir, sólo puede ganar uno y en estas ocasiones hay que estar preparado para hacerlo. Desde luego, desde mi perspectiva no todo vale.

Pero en la mayoría de las ocasiones podemos ganar todas las partes: piensa en una discusión con tu hijo adolescente por la hora de llegar a casa, quizás podáis ganar todas las partes si cedes en el horario a cambio de más responsabilidad por su parte en determinadas tareas. Piensa en una discusión con tu pareja por una salida con sus amigos, quizá podéis ganar todos si no te enfadas y respetas su salida y él te llama o llega a la hora que acordéis, no sé, se me ocurren estos ejemplos. Y a tí, ¿Se te ocurre alguna otra situación donde es posible que todos ganéis?. Y además, si no es posible ganar todas las partes, siempre te puedes negar a participar en esa relación que exige que alguien pierda.

¿Te animas a ganar sin perdedores?.

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